1. ¿Qué dolencias puede paliar el Rolfing?

Mejorar la estructura, la postura y el movimiento del cuerpo es el principal objetivo de esta terapia. El Rolfing entiende a la persona como un TODO. No actúa de forma mecánica sobre una dolencia o disfunción, sino que trabaja y profundiza en su origen, adaptándose al patrón de cada persona y ayudándola a descubrir una forma más armoniosa de estar y moverse.

2. ¿Cuántas sesiones de Rolfing necesito?

El Rolfing se realiza en grupos de sesiones más o menos largas según las necesidades de cada paciente. Para aliviar un malestar específico pueden bastar entre 1 y 3 sesiones. Si se busca un cambio más profundo y a largo plazo, se recomiendan 10 sesiones de Rolfing más 5 sesiones de Rolfing Movimiento. Las 10 primeras sesiones se dividen en tres unidades de trabajo donde se abordan enfoques específicos:

- Sesiones 1 a 3: Se empieza trabajando la calidad de la respiración, el cuello y la columna. Luego las manipulaciones se centran en los pies y los músculos de la piernas para terminar en la línea lateral del cuerpo.

- Sesiones 4 a 7: En estas sesiones centrales se examinan los órganos situados entre el suelo pélvico y el diafragma. También se trabaja el equilibrio de los músculos abdominales con la curvatura de la espalda, el apoyo de las piernas, la pelvis y la zona lumbar, así como el cuello y la cabeza.

- Sesiones 8 a 10: Se trabaja la integración del trabajo anterior en función de cada cliente, fomentando el movimiento suave y la coordinación natural.

3. ¿Cómo es una sesión de Rolfing?

La comunicación es muy importante. Por ello, la sesión siempre empieza con pequeñas observaciones del paciente sentado, de pie y caminando. A continuación, el paciente se acuesta en una camilla similar a una mesa de masaje. Allí, el Rolfer aplicará diferentes manipulaciones, presiones y masajes profundos sobre áreas específicas del cuerpo. Parte del tratamiento también se realiza sentado o de pie. Durante la sesión, el terapeuta pregunta al paciente las diferentes sensaciones que experimenta y le enseña a descubrir nuevos hábitos y patrones para mejorar su salud y movimiento. Normalmente, cada sesión tiene una duración aproximada de 1 hora.

4. ¿Qué diferencia hay entre el masaje y el Rolfing?

El Método Rolfing es mucho más que una simple variedad de masaje profundo. A través de la manipulación del tejido conectivo, se busca alinear el cuerpo con la gravedad. Se pretende que la persona pueda moverse de una forma más ergonómica, fisiológica y armoniosa. Para ello se trabaja la percepción que el paciente tiene de sí mismo, profundizando en todo aquello que hace o tiene de forma inconsciente (malas posturas, forma de andar, gestos, apoyos…). El Rolfer alienta a cada paciente para que se haga cargo de su propio estado físico y emocional, hay un trabajo “educativo” que va más allá de los masajes que todos conocemos y apreciamos. Es una ciencia mucho más global que busca influir en la estructura del cuerpo humano para mejorar nuestro bienestar y aumentar nuestra calidad de vida.

5. ¿Es doloroso?

Durante las sesiones se experimentan diferentes sensaciones y puede que alguna provoque ciertas molestias o dolor. La comunicación del Rolfer con el paciente es muy estrecha y en todo momento te alentará a que expreses lo que sientes.

6. ¿Existe el Rolfing para niños?

Aunque más cortas y menos frecuentes, se imparten sesiones de Rolfing dirigidas específicamente a las necesidades de los más jóvenes.

7. ¿Hay contraindicaciones?

Existen determinadas patologías que no pueden ser tratadas y que conviene explorar antes de iniciar cualquier manipulación. El Rolfer siempre analiza y estudia en profundidad las características físicas y antecedentes médicos de cada paciente antes de empezar su trabajo.