Frustración, inseguridad, miedo, baja autoestima… son algunos de las trastornos emocionales provocados por la actual crisis. El Rolfing puede ayudarnos a mejorar nuestra calidad de vida aportándonos mayor confianza y capacidad para manejar los cambios.

Nuestro estado de salud se ve afectado cuando algo nos preocupa. Estamos alterados, respiramos mal, tensamos la musculatura… A la larga, esta situación de desequilibrio puede pasarnos factura. Y es que nuestro cuerpo es flexible y se deja moldear por los factores externos de una situación adversa, ya sea económica, laboral, emocional…

La función tónica es un modelo de integración estructural y funcional desarrollado por el francés Hubert Godard, químico, investigador y profesor de Ciencias del Movimiento. Dicho modelo es el fundamento del Rolfing Movimiento actual e integra diferentes aspectos como la estructura física de nuestro cuerpo, la coordinación, la percepción y el significado que otorgamos a cada gesto o postura adoptada.

Rolfing y coaching son dos técnicas perfectamente complementarias que permiten ampliar nuestra capacidad de crecimiento personal, a través de una toma de conciencia del propio ser, físico y emocional.

La forma que tenemos de ver las cosas y la realidad que nos rodea está marcada por todas aquellas experiencias, hábitos y creencias que hemos acumulado a lo largo de nuestra vida.

Mejorar la postura, aumentar la flexibilidad y coordinación, recuperar el equilibrio, destensarse… son algunos de los beneficios que aportan ambas disciplinas.

Tanto el Rolfing como el yoga trabajan el cuerpo humano para mejorar su estructura, equilibrio y flexibilidad. Ambas técnicas se complementan de maravilla y mejoran ostensiblemente la calidad de vida de quienes las practican de forma conjunta.