Mejorar la postura, aumentar la flexibilidad y coordinación, recuperar el equilibrio, destensarse… son algunos de los beneficios que aportan ambas disciplinas.

Tanto el Rolfing como el yoga trabajan el cuerpo humano para mejorar su estructura, equilibrio y flexibilidad. Ambas técnicas se complementan de maravilla y mejoran ostensiblemente la calidad de vida de quienes las practican de forma conjunta. De hecho, la mismísima Dra. Rolf practicó hatha yoga en su juventud para mejorar la escoliosis que padecía en su columna vertebral. La creadora del Método Rolfing llegó a afirmar que “el yoga es el mejor sistema de ejercicio jamás concebido, siempre que el practicante trabaje con un buen maestro”.

Rolfing y yoga trabajan el bienestar de nuestro cuerpo y nuestra mente a través de una comprensión del equilibrio estructural.

  • Combinar ambas disciplinas ayuda a:
  • Aumentar la flexibilidad y la coordinación 
  • Conseguir alivio de la tensión crónica o dolores agudos
  • Mejorar la postura y la alineación
  • Aprender a relajarse y obtener mayor conocimiento del cuerpo
  • Compensar los efectos perjudiciales del envejecimiento
  • Liberar los bloqueos emocionales - Obtener más energía y vitalidad