La función tónica es un modelo de integración estructural y funcional desarrollado por el francés Hubert Godard, químico, investigador y profesor de Ciencias del Movimiento. Dicho modelo es el fundamento del Rolfing Movimiento actual e integra diferentes aspectos como la estructura física de nuestro cuerpo, la coordinación, la percepción y el significado que otorgamos a cada gesto o postura adoptada.

Como cualquier modelo, la función tónica se utiliza para simplificar una complejidad. En este caso, nos permite lograr cambios integrados en diferentes dimensiones de la persona. Concretamente, este enfoque contempla nuestra forma de sentir el cuerpo y la mente en cuatro dimensiones:

  1. Estructura física. Se refiere a la organización de las distintas unidades estructurales del cuerpo en relación a la fuerza de la gravedad: el tórax, la pelvis, los pies, la ordenación de los huesos...
  2. Coordinación. Esta segunda dimensión hace referencia al orden y función de los distintos músculos que intervienen en cada uno de nuestros movimientos. Y es que en cualquier movimiento siempre intervienen una serie de músculos antes que otros. Reorganizar dicho orden para que la coordinación de nuestros movimientos sea lo más fácil y funcional posible es uno de los principales objetivos de la función tónica.
  3. Percepción. Vemos, oímos y sentimos el mundo que nos rodea de una forma única y personal. Esto condiciona nuestra forma de reaccionar y, consecuentemente, nuestra manera de responder, de movernos o de estar quietos, frente al mundo que nos rodea. Mi percepción del mundo orienta mi forma de moverme. Es decir, si yo percibo el mundo con cierta agresividad o brusquedad, mis movimientos también serán agresivos o bruscos. O si siempre percibo el mundo mirando hacia delante y nunca hacia los lados o hacia atrás, mi cuerpo y mis movimientos también se organizarán de esta manera. Si no corregimos y reorganizamos dicha percepción, con el tiempo, mi tejido conectivo sólo permitirá este tipo de movimientos, respiraré siempre de la misma manera…
  4. Significado. Cada persona otorga un significado diferente a los distintos gestos y posturas que adopta.

Para entender la estrecha interrelación de estas cuatro dimensiones, diríamos que el significado o nuestra manera de entender el mundo determinará la percepción subjetiva y personal que tenemos de lo que nos rodea. Asimismo, nuestra percepción determinará la coordinación de nuestros movimientos. Y con el tiempo, nuestra coordinación determinará cómo se ha moldeado nuestro cuerpo, cristalizándose en el tejido conjuntivo o fascia.

Esto determina nuestra forma de movernos y respirar, algo que podemos mejorar y transformar remoldeando dicho tejido, reorganizando nuestra coordinación y cambiando la percepción que tenemos del mundo que nos rodea.

Eso sí, es importante trabajar los cuatro planos o dimensiones. No basta con centrarse en la estructura física o la coordinación. Para que exista una integración estructural completa deben tratarse las cuatro dimensiones a la vez. Si simplemente realizamos un cambio a nivel estructural, al cabo de poco tiempo, la fascia volverá a su antigua forma ya que no ha habido un cambio significativo en la coordinación o las percepciones.

Nuestros gestos cotidianos están precedidos por una serie de movimientos posturales imperceptibles. Estos se dan de forma inconsciente justo antes de realizar cualquier movimiento y predeterminan claramente nuestra forma de movernos. Si aprendemos a tomar conciencia de estos pre-movimientos teniendo en cuenta las cuatro dimensiones citadas conseguiremos movernos, expresarnos y relacionarnos de una forma más armoniosa y fluida.